Crónica Torneo Federal C 2017

A 3 años de haber jugado la final del Torneo Federal C, Gerónimo Croce, capitán de aquel equipo, puso en palabras los sentimientos y vivencias del plantel a lo largo de todo el torneo.

Los primeros días del 2017 comenzamos los entrenamientos pero existía la sensación de no estar listos para enfrentarse al desafío. Un viernes antes de arrancar el torneo, Jorge Casanuevas presentó a una coach que nos iba a acompañar durante todo el torneo para poder resolver cuestiones grupales y poder así enfrentarse al desafío: Federal C.
El primer partido fue de visitante, ante Lobos. Lluvia torrencial, viento y yo sabía que volvía al equipo titular ya que estaba recuperado de mi lesión ligamentaria en el Federal pasado. En el vestuario no había luz ni agua, pero la incertidumbre de lo que podía pasar se hacía sentir. En frente, Deportivo Coreano de Lobos: jugadores pagos, canchas con tribunas y manejos de un equipo de Federal. El resultado final fue 3-3 pero el partido fue casi todo naranja y ahora comenzábamos a confiar en nosotros mismos.
La semana siguiente se jugaba de local y para seguir avanzando había que ser protagonistas en Villa Castells. El partido ante Atlético y Progreso de Brandsen comenzó con una mala noticia: Mauro Benítez, que había regresado al naranja, se lesionó la rodilla en la primera jugada luego de un córner. Sentimos la baja pero los 3 puntos quedaron en casa.
Nuevamente había que viajar, esta vez a enfrentarse a El Salado de General Belgrano. Casanuevas nos adelantó que el 9 rival era de una técnica excelente y complicado para marcar: el Vasco Landa. Pero también sabíamos que estaba lesionado del tobillo y estuvo con hielo hasta antes de arrancar el encuentro, aunque solo jugó unos pocos minutos porque la lesión se le agravó. Aprovechamos la ventaja y nos llevamos un triunfo importante.
La ronda comenzaba de nuevo y Deportivo Coreano de Lobos llegó a La Plata con un equipo diezmado que supimos aprovechar y triunfar 4-0. La clasificación estaba a un paso.
El próximo partido era en Brandsen y era especial para mi porque volvía a compartir cancha con uno de los mayores referentes del club: el Chino Abolio. Casi al final del partido que parecía terminar en empate, en un tiro libre el naranja gritó gol y la vuelta a Villa Castells fue pura alegría porque nadie nos podía quitar el primer puesto de la zona.
Ante El Salado de General Belgrano se le dio la oportunidad de jugar a muchos chicos que no lo venían jugando. El resultado final fue 2-1 a favor del local, el gol del naranja lo hizo Santiago Ajaka y, a pesar de ese resultado, ADIP estaba entre los 8 mejores.
Llegaba el momento de la verdad y la mirada estaba puesta en Deportivo Malvinas de Escobar, equipo que venía invicto de su zona y llegaba a La Plata con la intención de mantener su racha. Llovía fuerte en Castells y en el vestuario Jorge nos advirtió sobre el 5 rival, que manejaba los hilos del equipo. Para hacerle frente eligió a Guido Focaccia, que limitó las acciones  del mediocampista y fue autor de uno de los dos goles del primer tiempo. En el complemento, Jeringa hizo un tercer gol y el equipo se relajó. Un error que el rival supo aprovechar y en 5 minutos logró empatar. El partido terminó con un sabor agridulce y la clasificación se definía en Escobar.
Para mí, de los partidos más difíciles de la historia de ADIP. Los 40 jugadores de la lista viajamos en el mismo micro, todos juntos íbamos a buscar la victoria aunque con una mala noticia de antemano, Catalano lesionado pero en el banco. Pero teníamos a Jeringa que apiló a tres jugadores rivales y el resultado parcial del primer tiempo fue 1-0. En el comienzo del segundo tiempo, Fermín Esquioga alarga la diferencia pero un penal y descuento para ellos hizo que defendiéramos con todos los jugadores: los que estaban dentro de la cancha y los que alentaban de afuera. Y en uno de los rechazos desesperados para evitar que la pelota entrara en el arco de Agustín Albariño, Nacho Camilión hizo una de sus locuras y metió uno de los goles más recordados de la institución. Sonido de silbato y gritos desde la tribuna visitante. La semifinal ya tenía un equipo clasificado y era de Villa Castells. Cuando volvíamos a La Plata el micro no paraba de moverse. Ese sábado festejamos esperando al siguiente rival que se definía entre CRIBA y Deportivo Coreano aunque sabíamos internamente que se venía CRIBA.
El partido de ida no dejó ver mucho de ninguno de los equipos. Cada uno cuidando su sector y ninguno se pudo imponer. Nosotros no pudimos encontrar el funcionamiento y no hicimos un buen partido y el empate dejaba en suspenso la clasificación para definirse en Barrio Aeropuerto.
Ese 30 de abril la concentración fue en Villa Castells, con comida, charlas y nervios previos. El Cuerpo Técnico nos preparó un video que fue emotivo, incentivador y tocó las fibras más íntimas de nosotros y sabíamos que podíamos, que teníamos con qué superar a ese terrible equipazo. El partido lo empezamos perdiendo y en el segundo tiempo el futuro parecía oscuro cuando CRIBA se alejaba con un 2-0. El cuerpo técnico puso jugadores que cambiaron la imagen del equipo: Bachi-Focaccia-Grisolía. Nos dieron un cachetazo cuando entraron y en una emboscada final logramos empatar, lo que ninguno de los que estaba en la cancha podía suponer.
El resto es historia conocida: penales y clasificación. Un equipo amateur que se identificaba con sus colores llegaba a la final del Federal C. Quién parecía perfilarse para ser campeón quedaba afuera, una vez más, el fútbol desconocía de lógicas. Volvimos en la combi al club, donde había muchísima gente y Juan esperándonos con un costillar. Nos sentimos realmente profesionales al bajar de la combi y recibir lo saludos de toda la familia naranja.
Atlético Baradero era el último paso. El sábado viajamos jugadores y cuerpo técnico donde concentramos para el domingo a las 19hs jugar la primera final. Cuando salimos a la cancha a hacer la entrada en calor nos encontramos que del otro lado del alambrado había unas 300 personas que habían viajado 210 kilómetros para poder seguir soñando juntos.
Empezamos dormidos y en 15 minutos íbamos perdiendo 2 -0. Sentíamos la ausencia de Jorge en el banco y no teníamos respuestas dentro de la cancha. Pero de a poco empezamos a levantar y descontamos con el Cata. En el segundo tiempo hicimos muchísimo méritos para empatar pero no lo logramos. Perdimos un jugador importante como Bruno Vega al principio del Segundo Tiempo y eso nos condicionó: ir a buscar o no el partido. Nos volvíamos a La Plata con una derrota.
Para la vuelta, Villa Castells se tiñó de naranja. Para mí, uno de los mejores recibimientos de la historia de un club amateur. A los 10 minutos nuevamente Catalano nos devolvía las ganas de seguir soñando. Pero el partido era una final y se jugaba con los dientes apretados. Pitazo final y definición por penales.
Bronca, desilusión y dolor eran algunos de los sentimientos que recorrían el Olímpico de Villa Castells pero sabíamos que lo habíamos dejado todo y estuvimos a un paso. Con el tiempo encontramos algunas explicaciones: jugar una final anticipada con CRIBA tan emotiva y tan dura hizo que nos “relajemos” en esos primero minutos en Baradero que después se vieron reflejados al final de la serie. Sabíamos que éramos superiores pero en el fútbol no gana el mejor, gana el que hace los goles. Antes de ese partido sabíamos que el otro objetivo estaba cumplido, llegar a la final nos hacía merecedor de jugar el federal B. Capaz otro motivo de porque no entramos tan concentrados en la serie.
No hay reproches, solo agradecimiento para mis compañeros, el cuerpo técnico, la comisión directiva y toda la familia naranja que nos acompañó siempre en esa aventura.